¿Quién financia las crisis económicas? ¿A quién benefician más las ayudas?
Las crisis económicas resultan ser como terremotos: hacen temblar los cimientos de los países y sacan a la luz los errores estructurales a escondidas en épocas de bonanza. Si bien, a diferencia de los terremotos naturales, las crisis económicas no poseen nombres ni apellidos, sino malas decisiones tomadas por seres humanos y responsabilidades eludidas. Y, sobre todo, tienen una pregunta recurrente detrás de siglo y siglo: ¿Quién se hace responsable de estos seísmos?
Precedente: la crisis de 1873 y los contribuyentes olvidados
La Gran Depresión del siglo XIX se inició a través del pánico de Viena y se expandió a toda Europa y a Estados Unidos. Los bancos se arruinaban, se cerraban negocios, y se desencadenaba el desempleo. Los gobiernos en aquel momento no contaban todavía con sus actuales mecanismos de rescate, la austeridad predominaba, y a los ciudadanos les llegaban las consecuencias de la Depresión a través de mayor precariedad y recortes.
1929: El origen de los rescates modernos
Con la crash del 29 y la siguiente Gran Depresión, se hizo imponer una nueva narrativa: el Estado tiene que intervenir. Se crearon planes como el New Deal en EE. UU., buscando reactivar la economía a través de gasto público. Pero aún entonces, muchos bancos tuvieron que ser salvados, y se acentuó la desigualdad. El Estado se endeudó, pero impuestos y desempleo golpearon desproporcionadamente a los trabajadores.
2008: Socializar pérdidas, privatizar beneficios
La crisis financiera de 2008 fue probablemente un ejemplo perfecto de cómo operan los rescates en la economía actual. Con la excusa de la estabilidad, se inyectaron billones de euros y dólares a bancos y entidades financieras que habían incurrido en más riesgos de los que debían (ya que sabían que pueden ser rescatados). A su vez, millones de personas se quedaban sin empleo, sin hogar y sin ahorros. En estados como España, los rescates bancarios se acompañaban de recortes sociales, reformas laborales y aumento de impuestos. El mensaje no explícito pero manifiesto detrás de él: si eres demasiado grande para caer, serás rescatado; si no, tendrás que sufrir sus consecuencias.
Rescates silenciosos: pandemia y grandes corporaciones
En la crisis de la COVID-19, los gobiernos movieron muy rápido para impedir una catástrofe económica. Incluso en esta situación, los paquetes de rescate beneficiaban a grandes corporaciones en la mayoría de los casos. En Estados Unidos, por ejemplo, líneas aéreas, petrolíferas y cadenas de hoteles se beneficiaban de estímulos masivos mientras pequeñas empresas cerraban por los millares. Se imponía de nuevo la lógica de "demasiado grande para caer".
Reflexión final: ¿es inevitable este patrón?
La historia económica demuestra que, en la mayoría de los casos, se rescata a las élites económicas mientras se imponen a las clases populares su coste. Las crisis se dicen ser momentos donde se reforma, pero igualmente se convierten en momentos donde se ahondan privilegios. Quizás no se trate únicamente de quién paga las crisis, sino quién las diseña, quién despliega y quién se beneficia de ellas.
Ahora abrimos la discusión: ¿hay otra forma de afrontar la crisis? ¿Debe cada rescate tener condiciones? ¿Y si al próximo rescate le tocara a los ciudadanos?
Referencias:
Rodríguez, Y. (2022). Rescates bancarios y riesgo moral [Trabajo de fin de grado, Universidad de Santiago de Compostela]. https://minerva.usc.gal/rest/api/core/bitstreams/17d09a18-a546-4b8d-a0b3-52f22c578f86/content
BBC News Mundo. (2009, 2 de septiembre). Cronología de una crisis. https://www.bbc.com/mundo/economia/2009/09/090902_aftershock_timeline_noflash

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